viernes, 25 de abril de 2014

Lasaña de Pollo y Calabacín

Hacía una eternidad que no cocinaba una lasaña, creo que la última vez fue en navidad, aquella fue para unas 20 personas y en dos versiones diferentes la clásica con la tradicional salsa boloñesa y otra un poco más pequeña para los vegetarianos de la familia.
La vegetariana también iba cocinada con salsa boloñesa, pero la carne fue sustituida por soja texturizada (carnita vegetal), este producto lo trajo mi hermana (que es una de los vegetarianos de la familia) y me sorprendió gratamente, pues una vez rehidratado y cocinado parecía realmente carne.
Pero es una pena que no conservo ni una sola foto de aquel trabajo, ya que durante los días de navidad ya os comenté que en casa tuvimos muchísimo jaleo con tantos invitados a comer, entre unos y otros fuimos más de 25, pero que le vamos a hacer, cocinar y ser buen anfitrión da realmente muchísimo trabajo, y que algún detalle se me tenía que pasar, y fueron las fotos, ja, ja, ja…
Esta lasaña que os traigo hoy, la cocino desde hace años y gusta mucho en casa.
Es una versión un poco parecida a otra de mis lasañas favoritas, la que yo denomino como Bella Italia (por su similitud con los colores de la bandera italiana), que ya cocinaré en otra ocasión, entre sus ingredientes lleva el verde de las espinacas, el blanco de la bechamel y el rojo del tomate.
Queda espectacular al corte y de sabor inmejorable.
Espero que esta os guste tanto como a nosotros y en cuanto tengáis ocasión la cocinéis, pues no os defraudará… 

¡Buon Appetito!



  LASAÑA DE POLLO Y CALABACÍN



INGREDIENTES

  • 1 Pechuga de pollo limpia (1kg aproximadamente)
  • 2 Calabacines verdes (600 gr)
  • ½ Cebolla
  • 2 Dientes de ajo
  • 800 gr de tomate natural triturado
  • 100 gr de salsa de tomate frito
  • 50 gr de mantequilla
  • 20 placas de lasaña pre cocida
  • 30 gr de harina
  • 750 ml de leche
  • 150 gr de queso curado rallado especial para gratinar
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal, Pimienta Recién Molida, Nuez moscada recién rallada, Albahaca seca, Orégano seco, Perejil seco picado.

ELABORACIÓN

  • De la salsa de tomate con pollo


  • Cortar el pollo a daditos muy pequeños con el cuchillo.
  • Picar la cebolla y dorarla en una cazuela con aceite de oliva.
  • Añadir la pechuga de pollo cortada con una pizca de sal, albahaca y orégano, remover.
  • Cuándo el pollo esté salteado, añadiremos el tomate natural triturado, dejamos que se fría el tomate, rectificando de sal y poniendo un poco de azúcar para corregir la acidez del tomate en el último momento. 

  • Del salteado de calabacín


  • En una sartén poner los dos dientes de ajo prensados, dorarlo y agregar el calabacín cortado a dados pequeños con un poco de sal y perejil picado. Saltear unos minutos hasta que el calabacín se haga, debe quedar un poco crujiente (al dente). 

  • De la bechamel


  • En un cazo ponemos la mantequilla con un chorrito de aceite de oliva y añadimos la harina, hacer un roux, salpimentar, añadir la nuez moscada, agregar la leche poco a poco hasta conseguir una bechamel ligera.

  • Montaje de la lasaña


  • Remojar las placas en agua caliente durante 10 minutos, escurrir y reservar tapadas con film transparente para que no se sequen mientras procedemos a elaborar la salsa y el salteado, (aunque yo he utilizado placas de lasaña pre cocidas, las he puesto unos minutos a remojar para que la lasaña no quede seca, consiguiendo una textura jugosa, suave y muy ligera)
  • Cubrir el fondo de una fuente refractaria con la salsa de tomate frito.
  • Poner una capa de placas de lasaña encabalgadas.
  • Extender dos o tres cucharadas de la salsa de tomate con pollo por encima.
  • Tapar con otra capa de placas de lasaña.
  • Extender otras tantas cucharadas de salteado de calabacín.
  • Verter un poco de bechamel por toda la superficie del calabacín.
  • Volver a repetir los pasos: placas de lasaña, salsa de tomate con pollo, placas de lasaña, salteado de calabacín, bechamel.
  • Cubrir toda la superficie con el queso rallado.

  • Horneado


  • Precalentar el horno 10 minutos a 250ºC, introducir la lasaña en el horno y cocinar durante 30 o 40 minutos a 175ºC.
  • Si vemos que se dora demasiado pronto, cubriremos la bandeja con un poco de papel de aluminio; si por el contrario transcurrido el tiempo aun no estuviera dorada encenderemos el gratinador del horno unos tres minutos a máxima potencia, con cuidado que no se queme.
  • Dejar reposar unos minutos antes de servir, para que se pueda cortar con facilidad y no se desmonte al ponerla en los platos.




* Si te apetece puedes echar un vistazo a nuestra exquisita Lasaña al Forno (Ver Receta)


sábado, 19 de abril de 2014

Poleás (Receta Mejorada)

El postre que os traigo hoy, es uno de esos postres tradicionales, típicos de la Semana Santa de Sevilla, que casi todo el mundo conoce pero pocos saben hacerlo.
Es mucho más fácil, hoy en día, sacar del frigorífico cualquier postre lácteo comprado en el Supermercado, pero os aseguro que estas Poleás os dejarán sin aliento y cuándo las probéis pasaréis de postres industriales.
Muchos son los que nos dicen cuando les comentamos que vamos a hacerlas:
-¡Ay! Como las que hacía mi madre, pero yo no las sé hacer.
-Pues son bastante sencillas y si no sabes cómo, yo te lo explico…
· Primero freímos los picatostes.
· Segundo freímos el anís.
· Después vertemos el aceite en el agua, añadimos la harina y los aromas elegidos (canela, limón, etc.).
· Y por último cocemos a fuego suave y sin dejar de remover, para servirlas ya endulzadas y con un toque de canela por encima.
- Sí, sí, muy fáciles ¡ehhh perooo!... ¿por qué no me las haces tú?
Y como no, ahí estoy yo liada entre fogones, dale que te pego, jajaja, para satisfacer a todo el que me lo pide.
Buen provecho y que las disfrutéis tanto como las de vuestra madre. 


POLEÁS CON PICATOSTES


INGREDIENTES

  • 250 gr de Harina de Repostería.                                                          
  • 1l de Agua.
  • 1l de Leche.
  • 1 Rama de Canela.
  • 1 Cáscara de Limón.
  • 3 c/s de anís en grano (matalahúga).
  • 250 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra.
  • Pan de miga blanca y compacta.
  • 275 gr de Azúcar.
  • Canela molida para decorar el plato.   

                            

ELABORACIÓN

  • Cortar el pan en dados pequeños (1 cm x 1 cm).
  • Freír los picatostes, en el aceite de oliva bien caliente. Sacarlos a un plato con un papel absorbente, dejarlos enfriar y reservarlos.
  • Colar el aceite y usar la mitad para freír el anís.
  • Colar y verter sobre 1l de agua fría, con la cáscara de limón y la rama de canela.
  • Añadir la harina y unos granos del anís frito. Remover para deshacer los posibles grumos.
  • Batir a fuego suave, con unas varillas de repostero, hasta conseguir el espesor deseado. Añadiendo la leche fría poco a poco. Esto ha de hacerse muy lentamente y con el fuego muy bajo para evitar que se peguen en el fondo de la olla. El tiempo que tardaremos aproximadamente será una hora.
  • Una vez hayan hervido, tamizar por un colador chino.
  • Agregar el azúcar y remover.
  • Espolvorear con canela sobre los platos o tazoncitos donde vayamos a servirlas.
  • Dejar enfriar antes de comerlas, aunque también se pueden tomar templadas.
  • Bien tapadas con film transparente, se conservarán en el frigorífico varios días.
  • Los picatostes igualmente se conservan crujientes en un recipiente hermético varios días.
  • Añadir los picatostes al momento de comerlas para que no se pongan blandos con la humedad de las poleás y éstas no se queden secas.











viernes, 18 de abril de 2014

Castañas en almíbar ligero



Las castañas pilongas, son castañas recolectadas en otoño, y que pasan por un proceso de mondado a mano, una a una, para ser posteriormente secadas para su perfecta conservación.
El proceso es bastante laborioso por lo que su precio en el mercado es un poco caro.
Realmente este tipo de frutos secos es difícil de encontrar, pues es una variedad de castañas que sólo se utiliza para elaboraciones muy tradicionales y son pocos los jóvenes que las conocen.
A mí me las inculcó mi madre desde pequeña y por eso, para mí no hay Jueves Santo que se precie de serlo sin unas buenas castañas pilongas en dulce.
Al ser un alimento muy nutritivo y súper calórico, no se comen muchas cada vez, por eso se cocinan en pequeñas cantidades.
Se suelen servir frías, solas o como acompañamiento de un buen tazón de Arroz con Leche, unas deliciosas Poleás o de una bola de rico helado de vainilla.
Yo las suelo tomar solas con un poco de su propio almíbar, generalmente como postre después de una cena muy ligera, acompañadas de un café expresso, una taza de té o una infusión bien calentita.


CASTAÑAS EN ALMÍBAR LIGERO


INGREDIENTES
  • 500 gr de castañas pilongas (castañas secas, sin piel)
  • 1 palo de canela en rama
  • 1 piel de limón
  • 1 piel de naranja
  • 7 clavos de olor
  • 2 c/p de matalahúga (anís en grano)
  • Azúcar al gusto
  • Agua

ELABORACIÓN
  • Lavar bien las castañas bajo el chorro de agua fría.
  • Ponerlas en un bol y cubrirlas con agua.
  • Dejarlas en remojo durante al menos doce horas.
  • Una vez remojadas, pasar las castañas a una olla, filtrando el agua donde las hemos tenido a remojo durante toda la noche. Esta agua ha de servir para cocerlas.
  • Poner las cáscaras de naranja y de limón, la rama de canela; los clavos y el anís en grano lo pondremos en una bola para hacer infusiones o en su defecto, haremos una muñequilla con un trozo de gasa de algodón estéril, para que no se dispersen las semillas en el almíbar y al comer las castañas no sea molesto o desagradable encontrarnos los granos de anís entre los dientes.
  • Se pueden cocer a fuego suave durante una hora aproximadamente, hasta que las castañas se pongan tiernas, pero también se pueden cocinar en olla a presión.
  • Este es el método que yo utilizo habitualmente, porque abrevia el tiempo de cocción, pasando de una hora a 15 minutos.
  • Una vez cocidas las castañas y dado el punto deseado de tiernas, las retiraremos del fuego y le agregamos azúcar al gusto, poco a poco y de cucharada en cucharada para que no nos pasemos en dulzor.
  • Servir frías.








jueves, 17 de abril de 2014

Torrijas (Receta Mejorada)

En Semana Santa no hay nada que me apetezca más que unas ricas torrijas para merendar, y a la hora del café de media tarde, en nuestra casa, éstas se hacen imprescindibles.
Yo soy muy de tradiciones, y en lo referente al comer, no me pierdo ni una, ja, ja, ja.
Aunque en días previos ya hemos cocinado unas cuántas para ir haciendo boca, llegados estos días de fiesta, tenemos que volver a repetirlas porque es que mi familia es una devoradora de dulces caseros, cualquier fecha festiva del año es excusa perfecta para que hagamos algunas exquisiteces, pero la Semana Santa se lleva la palma, y es que no omitimos ninguno: las torrijas, el arroz con leche, las poleás, la leche frita, los roscos, etc.
Y eso tan sólo en cuánto a repostería se refiere, porque si empezamos a enumerar los platos salados, que son igualmente imprescindibles en nuestra casa, es que no terminamos nunca de cocinar, que si las espinacas con garbanzos, las siempre insustituibles tortillitas de bacalao, los soldaditos de Pavía, bacalao con tomate, potaje de bacalao, el bacalao en todas sus versiones, etc., etc., etc.
Y lo mejor de todo es que una buena mesa no tiene rival, cuando estamos en buena compañía no hay nada mejor que deleitarnos con un buen bocado.
¡Disfrutad y que seáis felices!



TORRIJAS



Ingredientes

  • 60 panecillos de 5x5 cm (2 barras de pan especial torrijas mini) o 30 rebanadas de 10x10 cm (1 barra de pan de molde especial torrijas)
  • ¾ l de vino blanco
  • 200 ml de agua
  • 1 c/p de canela molida (añadir al gusto)
  • 1 pizca de clavo molido
  • 5 huevos
  • 100 ml de leche
  • 1 l de aceite de girasol alto oleico (opcionalmente podemos usar aceite de oliva suave).
  • La piel de una naranja
  • 1 kg 250 grs de miel
  • 100 cl de agua


Elaboración

  • El pan ha de ser de víspera, dejar orear al menos ½ hora antes de hacerlas.
  • Sumergir las rebanadas en el vino que previamente habremos mezclado con los 200 ml de agua, la canela molida y una pizca de clavo molido.  Esto ha de hacerse con sumo cuidado, procurando que no se rompa el pan y que no se moje en exceso, deben de quedar jugosas pero no borrachas. No obstante con la práctica encontraréis el punto adecuado para que tampoco queden demasiado secas. La cantidad de vino y agua son orientativas, dependerá de lo seco que esté el pan.
  • Ponerlas sobre una bandeja y reservarlas.
  • Una vez mojadas todas las rebanadas de pan, batir los huevos con la leche en un bol (no debe quedar espumoso, porque esto haría una cobertura que no dejará que la torrija se impregne de miel. Así también es recomendable colar por un chino el batido, para quitar los filamentos del huevo y no creen flecos al freír).
  • Poner a calentar el aceite con la cáscara de naranja, sacar y desechar cuándo esté frito. (He usado aceite alto oleico por ser más económico y da un buen resultado, pues el aceite sobrante no se podrá usar para ningún otro fin).
  • Rebozar en el huevo y bien escurridas freír en tandas (no deben quedar unas sobre otras), a fuego moderado para que no se arrebaten y queden crudas por dentro. Sacar cuándo adquiera un bonito color dorado por ambas caras.
  • Calentar la miel al baño María y una vez derretida ponerla en una cacerola con un poco de agua (unos 50 cl, no debemos pasarnos en el agua, para que no queden aguadas), poner al fuego y cuándo esté a punto de hervir introducir las torrijas poco a poco dándole vueltas por ambas caras durante un minuto aproximadamente (esto se hará al igual que la fritura, por tandas, controlando el fuego para que la miel hierva sin espumar).
  • Sacar en un una fuente y dejar enfriar antes de servir.
  • A temperatura fresca se conservan una semana, en el frigorífico dos semanas (si las introducimos en el frigorífico habrá que sacarlas un rato antes de comerlas, para que pierdan el frío).








viernes, 11 de abril de 2014

Arroz con Leche (Receta Mejorada)

Si hablamos de platos tradicionales de Semana Santa, un postre que se hace imprescindible el Jueves Santo y Viernes Santo, es el Arroz con leche.
Aunque en nuestra casa lo cocinamos en numerosas ocasiones, es en estas fechas cuándo más nos gusta comerlo.
Para mí el arroz con leche no tiene ningún secreto, pues lo único indispensable para hacer un arroz perfecto son el tiempo y la cantidad de leche que utilicemos.
Realmente no se puede cronometrar el tiempo necesario, tan sólo hacerlo muy lentamente y sin dejar de remover suavemente. Así conseguiremos que el arroz quede muy tierno y suelte todo el almidón que hará que nos quede súper cremoso.
Primero comenzamos la cocción con una buena cantidad de agua, esto hará que el arroz se abra y facilite la absorción posteriormente de la leche y las esencias con las que la hemos aromatizado (limón, canela, clavo).
Cuando el agua haya casi desaparecido, comenzaremos a añadir la leche (previamente hervida con las esencias elegidas), lo iremos haciendo en pequeñas cantidades poco a poco, conforme el arroz se vaya quedando casi sin líquido, pondremos un cazo de leche y así hasta conseguir que el arroz esté muy tierno, es entonces cuándo se añade el azúcar una vez fuera del fuego.
Terminaremos sirviéndolo en tazones o en platillos al gusto, y decorándolo con un poco de canela molida espolvoreada por encima.

ARROZ CON LECHE

Ingredientes

  • 300 grs de arroz redondo
  • 750 ml de agua
  • 2 l de leche,
  • 200 grs de azúcar
  • 1 rama de canela, la piel de 1 limón, 7 clavos de olor
  • Arándanos rojos y canela molida para decorar

Elaboración

  • Poner el agua a hervir, echar el arroz cuándo esté hirviendo.
  • Cocer a fuego lento, hasta que se evapore el agua, añadir la leche caliente (previamente hervida con la cáscara de limón, los clavos y la rama de canela) poco a poco, sin dejar de remover.
  • Cuándo esté el arroz tierno, retiramos el limón, la canela en rama y los clavos de olor y añadimos el azúcar una vez fuera del fuego (dependiendo de lo goloso que seamos se puede echar un poco más de azúcar).
  • Repartir en tazones pequeños y espolvorear con canela molida.
  • Decorar al gusto con Arándanos Rojos.
  • Servir frío o ligeramente templado.












lunes, 7 de abril de 2014

Tortilla De Calabacín Verde, Cebolla de Figueras y Chorizo Ibérico

No es ésta la primera vez que comparto con vosotros una de mis tortillas de patatas y calabacín pero es que me gusta tanto esta combinación, que siempre estoy haciendo pequeños cambios en los ingredientes para conseguir una versión distinta cada vez que cocino una.
Hoy os dejo esta versión no muy diferente, pero sí muy especial, pues en la selección de ingredientes he incluido una variedad de cebolla morada que mi hermana me trajo del mercado de San José, “la Boquería”, en Barcelona.
Al hilo de este mercado, si no habéis tenido la ocasión de visitarlo alguna vez, os lo recomiendo encarecidamente ya que es un mercado precioso, pasear por sus calles es todo un lujo, con sus decenas de paradas llenas de deliciosas especialidades, yo lo visito siempre que tengo ocasión de ir a Barcelona pues es un verdadero espectáculo en todas las estaciones, pero cuando más me gusta es en Otoño, con sus mostradores llenos de setas fantásticas o deliciosas frutas exóticas venidas del más recóndito lugar del Mundo.
Como referencia a la cebolla que he utilizado para esta receta, decir que es de tamaño no muy grande originaria de Figueras, lugar al que debe su nombre; caracterizada por su intenso color morado y su sabor dulce y poco picante.
En fin que no sé si esta sabrosa tortilla será única, exclusiva o inimitable, pero lo que sí sé es que estaba tan buena que bien merece la pena compartirla con todos vosotros… ¿os apetece un trocito de tortilla?... ¡a vuestra salud!



TORTILLA DE CALABACÍN VERDE, CEBOLLA DE FIGUERAS Y CHORIZO IBÉRICO


INGREDIENTES

  • 3 patatas medianas
  • 1 calabacín verde
  • 1 cebolla morada de Figueras
  • 5 huevos
  • Sal, pimienta de Jamaica, orégano seco, albahaca seca, 3 ramas de perejil fresco
  • ½ chorizo ibérico de Jabugo
  • Aceite de oliva virgen extra

ELABORACIÓN

  • Lavar, pelar y picar las patatas para freírlas en aceite de oliva.
  • Lavar y secar con un paño limpio el calabacín, cortarlo a láminas regulares.
  • Picar la cebolla a juliana pequeña.
  • En una sartén poner un poco de aceite de oliva para pochear la cebolla, cuando esté bien tierna añadimos el calabacín y salteamos a fuego vivo para que se ponga tierno pero no demasiado.
  • En un bol cascamos los huevos y le picamos el perejil, añadiremos las patatas ya pocheadas, el salteado de calabacín y cebolla, lo sazonamos con sal, pimienta de Jamaica recién molida, un pellizco de orégano y un poco de albahaca, lo mezclamos con ayuda de una cuchara pero sin batirlo, para que las verduras no se hagan puré y el huevo no quede espumoso.
  • En la sartén en la que hemos hecho el salteado de calabacín, ponemos el chorizo sin piel y troceado, una vez desmenuzado volcamos encima la mezcla de huevos, patatas y calabacín, y procedemos a ligarla como de costumbre para hacer una tortilla.
  • Debe quedar jugosa pero con el huevo bien cuajado, para ello iremos controlando la temperatura del fuego (debe ser suave), y la voltearemos varias veces para que se dore homogéneamente.