sábado, 9 de mayo de 2015

Gambas Blancas Cocidas

Cocina Exprés

Si hay algo que me gusta de la noche de los sábados, es tener la cena preparada con antelación, así puedo sentarme con tranquilidad a disfrutar de la noche viendo alguna película sin necesidad de interrumpir la sesión con preparativos tediosos.

Recuerdo cuando era pequeña, a mi madre poniéndole a mi padre unas gambas cocidas y su tapita de ensaladilla, mientras él nos daba el “concierto de violín”, así es como llamábamos al momento del corte de jamón, hacíamos la vida en la cocina de enorme dimensiones, y justo en el centro estaba la mesa que albergaba a toda la familia, una mesa amplia, de madera, con anchas patas, y casi dos metros de largo, mi padre se ponía en la cabecera presidiéndola, mi madre junto a él, sirviendo platos desde el poyete de la encimera, una cocina toda blanca con encimeras de mármol, que mi madre mantenía limpia como la patena.

Hoy he querido rememorar esos días, cociendo unas gambas que me trajo mi hermana del mercado de Huelva, y con una ensaladilla que he preparado en un momento, espero disfrutar tanto como entonces.

Estáis todos invitados a nuestra mesa, ¿Gustáis?



GAMBAS BLANCAS DE HUELVA, COCIDAS

INGREDIENTES

  • 1 Kg de Gambas Blancas de Huelva
  • 3 l de agua
  • 3 Cubiteras de hielo
  • 200 gr de Sal gruesa

ELABORACIÓN

  • Poner 1,5 l de agua en una olla a hervir, cuándo llegue a punto de ebullición añadir 100 de sal gruesa y añadir las gambas sin descongelar.
  • Dejar a fuego fuerte, y cuándo comiencen a cambiar de color, comprobar el punto de cocción.
  • El cuerpo debe estar rígido, con un color ligeramente rosado, y la piel se desprenderá con facilidad.
  • No será necesario que el agua vuelva a hervir, pues de lo contrario, quedarán secas y pasadas de punto.
  • Preparar el resto del agua con los cubitos de hielo y la sal restante donde sumergiremos las gambas, nada más estén en su punto, para detener la cocción y así evitar que se pasen.
  • Disponer de forma ordenada en un plato o bandeja, y tapar con un paño limpio y húmedo, guardar en el frío hasta el momento de consumirlas.
  • Servir tal cual, con unos granos de sal gruesa por encima.