Mermelada de Pera


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Hace una eternidad que no hago mermeladas, y es que en el mercado hay tantas variedades y tan ricas que realmente no me decido a cocinarla a menos que tenga un excedente de fruta, como en el caso de hoy, que el único peral que tenemos en el huerto de mi padre, ha dado tal cantidad de peras que hemos tenido que cosechar todas a la vez, pues está haciendo tanto calor que en seguida la fruta se madura en el árbol y se cae o se estropea picada por los pájaros.

Además el ver tantas recetas subidas en estos días por algún@s de mis bloguer@s favorit@s, me ha inspirado o quizás me he picado un poco 😅 que no he tenido más remedio que ponerme manos a la obra.
Pero que no se asuste nadie que no voy a descubrir América ni nada por el estilo, tan sólo quiero compartir un dulce bocado que llenará tus desayunos, postres y meriendas de felicidad.

Existen infinidad de recetas para hacer mermeladas, pero yo me ciño a las recetas de toda la vida, que para mi gusto siempre son un acierto.
Esta rica mermelada tiene un sutil, suave y agradable sabor a peras frescas recién cosechadas.
Ve preparando las tostadas, que la mermelada, la pongo yo ¿desayunamos?
¡Uhmmm!...¡¡¡Deliciosa!!!


MERMELADA DE PERA (Ecológica)

INGREDIENTES

  • (1 kg de fruta – 1 kg de azúcar)
  • Yo he utilizado:
  • 4 kg de peras (peso neto una vez descorazonadas y sin piel)
  • 4 kg de azúcar blanco

ELABORACIÓN

  • Lavar bien las peras bajo el chorro de agua fría y dejarlas escurrir.
  • Cortarlas a cuartos y ponerlas en una cacerola grande con el azúcar, que iremos poniendo por capas, para facilitar el mezclado, pues recién puesto el azúcar tiene tendencia a compactarse un poco.
  • Dejar reposar la mezcla por espacio de al menos seis horas, para que se maceren las peras y el azúcar tenga tiempo suficiente para diluirse y volverse líquido.
  • Transcurrido el tiempo de reposo, ponemos la cacerola a fuego fuerte, sin dejar de remover con una cuchara de madera, para evitar que se pegue al fondo y a los lados de la cacerola.
  • Cuando comience a hervir, empezará a formarse espuma que deberemos quitar con la ayuda de una espumadera. Esto habrá de hacerse exhaustivamente, ya que si no quitamos la espuma haría que se fermentara la mermelada, estropeándola y tendríamos que tirarla.
  • Cuando haya reducido el jugo hasta la mitad aproximadamente, bajaremos el fuego hasta conseguir la textura deseada, probar poniendo una cucharadita de la mermelada extendida en un plato y cuando esté fría debe estar espesa y densa, si por el contrario aún estuviera algo líquida, volveremos a cocer hasta conseguir el espesor adecuado.
  • Una vez cocida la mermelada, la envasaremos en tarros de cristal bien limpios, para ello los meteremos en agua hirviendo unos diez minutos, los escurrimos y los secamos con un paño limpio y los disponemos para rellenar con la mermelada.
  • Las tapaderas también las esterilizaremos del mismo modo que lo hemos hecho con los tarros, estas deben estar nuevas y no tener ningún roce, abolladura o zonas oxidadas.
  • Para envasar la mermelada, lo haremos cuando esta está aún caliente, con cuidado de no quemarnos.
  • Tapamos los tarros con sus correspondientes tapas y dejaremos que se enfríen para que hagan el vacío.
  • Los guardaremos en un lugar oscuro y fresco hasta su consumo, en un par de semanas.
  • Esta mermelada se conserva en buen estado más de un año.





  • Si os resulta demasiado dulce, podéis poner un poco menos cantidad (como mínimo ha de llevar la mitad del peso de la fruta).
  • También se puede añadir zumo de limón para que el color sea más claro, esto ayudará a que el azúcar no cristalice.
  • Si los trozos de pera os quedan muy grandes, también se puede triturar antes de envasarla.





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